La ausencia de lluvias durante los últimos 20 días tiene en jaque a los agricultores, quienes principalmente ven peligrar la obtención de rendimientos elevados en el cultivo de soja, algo considerando indispensable para el éxito de las empresas agrícolas en la actual campaña de cultivos de verano, dada la ostensible baja que se registró en el precio de la oleaginosa.